26.11.20

XIV

A los clichés, los lugares comunes, temerlos, aunque no de forma enfermiza. El poeta debe procurar un lenguaje limpio de ellos, pero sin olor a desinfectante. Las hipocondrías de esta naturaleza desembocan, lejos de sus pretensiones, en modos relamidos y artificiales, cuando no en manías ciertamente incapacitantes. 

15.11.20

XIII

Mi hermano me dijo: «Vota al partido que quieras, pero no tienes por qué defenderlo». Del mismo modo, me digo: «Escribe cuando puedas, pero no pongas excusas por ello». La falta de tiempo no sirve como pretexto. Si sólo escribes en tu día libre y no te parece suficiente, roba horas de tu sueño, de tu trabajo, de tu familia, pero no pongas disculpas, es de un patetismo melindroso. Por el contrario, si ya desempeñas tales remedios, cállate igualmente porque ese hecho no aporta valor alguno a tu obra.

XII

En la valoración de una obra de arte, nada importan los méritos al llevarla a cabo. Lo eminente es su fruto. A menudo se dice de un actor que hizo no sé qué gesta para preparar un papel. O que es más difícil escribir de un modo que de otro, en unas circunstancias que en otras. O que para determinada edición de un libro se han realizado procesos minuciosos y complejos. Todos esos méritos no incumben al público más apetecible. Dejémoslos para la sugestión y otras acciones epatantes. Méritos, medallas de latón, nada.

14.11.20

XI

Sólo una cosa le pido a mi literatura: que jamás pretenda justificar mis actos.